viernes, 13 de febrero de 2009

MITOS, CUENTOS Y LEYENDAS

LEYENDA DEL CERRO DE LAS CAMPANAS

En uno de los cerros de arena o médanos de Eten, se veían dos grandes piedras que golpeadas con un martillo tenían vibraciones de campanas. Se dice que los ángeles repicaron en dichas piedras, imprimiéndolas el sonido metálico.

El cónsul chileno las dinamitó a fines de 1800 creyendo que habría metal precioso.


LA CRUZ DE CASCAJALES
Los moradores de cascajales rinden culto a la cruz, de las cueles se cuentas dos versiones:

Primera versión:
La Cruz fue encontrada en la cima de una huaca por doña “Taquita”, ella era la dueña y de generación en generación ha sido heradada y dejada a los pobladores. Cuantan que la recogieron y la mandaron a retocar y a partir de allí todos los años se celebra su fiesta.

Segunda versión:
Una vez un agricultor estaba en el monte cortando una raíz de algarrobo y hubo un momento en que le chispeó sangre a sus ojos y asustado corrió a avisar a los vecinos y no le creyeron tampoco le hacían caso, hasta que la curiosidad de unos de los vecinos regresó con él para realizar la misma acción; el acontecimiento fue sorprendente al volver a chispear sangre, se quedó ensimismado y se arrodillaron ante tal suceso, se persignaron y lo recogieron para trasladarlo al caserío y someterlo a un retoque y seguirle dando la forma de cruz.
En la actualidad la veneran y celebran su fiesta el 3 de mayo de todos los años.


LAS ANTIVAS O GENTILAS
Hace muchísimo tiempo atrás, a partir de las 12 del medio día y 12 de la noche acompañados por el sol y la luna, salían en procesión alrededor de la huaca “El Taco” hombres, mujeres y niños de piel blanca. Las mujeres de mediana estatura y de cabecitas blancas; ellas podían dejar pasar a otra gente que no era de su agrupación como doña Taquita, pues le agarraron confianza. Antes de entrar a la huaca le cerraban los ojos, una vez en el interior le mostraban varios cuartos; una donde criaban animales como carneros, pavos chanchos, etc; en otros había vegetales como cebolla que en realidad eran trozos de oro. Las Antivas le regalaban a la Taquita los pedazos de oro y salía a contar a sus vecinos sobre el obsequio recibido de las gentilas.
Las antivas no conversaban con la gente, pues se asustaban, y más bien salían a pescar al río que se ubicaba cerca de la huaca en donde era otro de los refugios de estos seres sobrenaturales.
Un buen día las antivas se dieron cuenta que venían otras generaciones y formarían pueblos, ellas asustadas decidieron enterrarse en las fosas o huecos de la huaca el taco que actualmente se puede apreciar estos orificios dejados por las antivas.

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